El escenario más probable es que la bolsa brasileña suba después de la segunda vuelta. Aun así, sugerimos bajar exposición. La razón no está en el pronóstico, sino en la relación entre lo que se puede ganar y lo que se puede perder.
Antes de empezar, una aclaración importante: esta nota no es una recomendación de compra ni de venta. Cada inversor es un caso particular, y la decisión correcta depende mucho de su perfil y, sobre todo, de su horizonte. No es lo mismo quien mira el mercado con un horizonte de semanas que quien lo hace con uno de varios años. De hecho, Brasil y Latinoamérica son una tesis de inversión que nos gusta a mediano plazo.
Lo que queremos hacer acá es otra cosa: usar un caso concreto y actual para explicar un concepto que consideramos central a la hora de invertir, la relación riesgo-retorno frente a un evento de corto plazo.
Qué pasó en Brasil
El 4 de octubre se votó la primera vuelta de la elección presidencial brasileña. Se enfrentaban el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, que busca su reelección, y Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, que representa a la centroderecha.
Hasta mitad de año, Lula era el favorito. En julio, Datafolha, una de las principales encuestadoras de Brasil, le daba 48% contra 43% de Flávio en una eventual segunda vuelta. A partir de septiembre el escenario se fue emparejando, pero la incertidumbre seguía siendo muy alta: en la última encuesta antes de la elección, Datafolha tenía a Lula con 47% y a Flávio con 46%.
El resultado sorprendió: Bolsonaro sacó el 47% de los votos contra el 45% de Lula. Como ninguno superó el 50%, habrá segunda vuelta el 25 de octubre. Pero la lectura del mercado cambió por completo. Los mercados de predicciones (plataformas como Polymarket o Kalshi, donde se apuesta dinero real sobre el resultado de un evento) llegaron a darle a Bolsonaro un 89% de probabilidades de ganar el 9 de octubre. Hoy esas probabilidades rondan el 78%, contra un 22% de Lula.
Una suba que empezó antes de la elección
El mercado de acciones fue acompañando ese cambio de expectativas. Los inversores ven a Bolsonaro como un candidato más favorable para las empresas y para el orden de las cuentas públicas. El EWZ, el ETF (fondo que cotiza en bolsa) que replica a las principales acciones brasileñas en dólares, cerró 2025 en USD 31,8. A mediados de agosto cotizaba en casi 34 dólares y, a medida que crecían las chances de Bolsonaro, llegó a 38 el viernes previo a la elección.
El lunes posterior a la primera vuelta saltó cerca de un 13% en un solo día, y el 9 de octubre cerró en USD 43,5. Hoy cotiza en torno a los USD 42. En total, acumula una suba de alrededor del 24% desde agosto y del 32% en lo que va del año. El real brasileño acompañó: el dólar pasó de 5,22 a menos de 5 reales en pocos días.
¿Cuánto tengo para ganar y cuánto para perder?
Acá aparece la pregunta que nos parece clave. No alcanza con preguntarse qué es lo más probable que pase. Hay que preguntarse, a estos precios, cuánto se gana si uno acierta y cuánto se pierde si se equivoca.
Si gana Bolsonaro, que es el escenario más probable, es razonable esperar que la bolsa brasileña siga subiendo. Pero buena parte de esa buena noticia ya está en el precio. El mercado no espera al 25 de octubre para reaccionar: lo descuenta antes. La suba de los últimos meses es, en gran medida, la ganancia de ese escenario cobrada por adelantado. Lo que queda por delante, en el corto plazo, es una ganancia adicional más acotada.
Si gana Lula, el resultado sería hoy una sorpresa para el mercado, aunque no para las encuestas: la última de Datafolha, publicada el 15 de octubre, muestra un empate técnico de 51% a 49% en votos válidos. Y en los mercados, las sorpresas se pagan caro. En ese escenario, no solo se borraría la suba posterior a la primera vuelta: lo más probable es que el EWZ vuelva a los niveles de agosto, en la zona de entre 33 y 34 dólares, una caída cercana al 20%. En un escenario más adverso, podría acercarse a su mínimo de los últimos doce meses, en torno a los USD 29, lo que implicaría una caída del 30%. Y todo eso ocurriría en muy pocos días.
Para verlo con números, hagamos un ejercicio simple. Supongamos que, si gana Bolsonaro (78% de probabilidad), el EWZ sube un 8% adicional, y que si gana Lula (22%), cae un 25%. El resultado esperado de mantener la posición es de apenas 0,7%: el 78% de probabilidad de ganar un 8% se compensa casi por completo con el 22% de probabilidad de perder un 25%. Es decir, se asume el riesgo de perder una cuarta parte de la inversión en una noche a cambio de un retorno esperado menor al 1%.
Por qué sugerimos bajar exposición
Esa asimetría es la razón por la cual, antes de la segunda vuelta, sugerimos a nuestros clientes reducir su exposición a Brasil. No porque dejemos de creer en la tesis de mediano plazo, ni porque pensemos que Lula va a ganar. Es casi al revés: aun sabiendo que lo más probable es que gane Bolsonaro y que la bolsa suba el lunes 26, la relación riesgo-retorno quedó mal configurada. Hay poco para ganar y mucho para perder.
Vale aclarar que este análisis aplica para la foto de hoy. De acá a la segunda vuelta, la relación riesgo-retorno puede cambiar bastante según cómo llegue el mercado al viernes previo a la elección. No sería lo mismo si el EWZ llega bastante más arriba que si llega luego de una fuerte caída, por ejemplo.
Es un error frecuente confundir acertar el pronóstico con tomar una buena decisión. Una persona puede mantener la posición, que gane Bolsonaro y ganar dinero. Pero eso no significa que haya tomado un riesgo razonable: simplemente le salió bien una apuesta en la que, una de cada cinco veces, habría sufrido una pérdida muy difícil de recuperar.
Hay un último punto que suele pasarse por alto: reducir exposición hoy no cierra la puerta. Si gana Bolsonaro, después de la elección van a aparecer nuevas oportunidades para volver a tomar posiciones, con la incertidumbre electoral ya despejada. Quizás a un precio algo más alto, pero sin el riesgo de una caída del 25% en una noche. Ese es un costo que, en un escenario así, preferimos pagar.
Invertir bien no es solo acertar el resultado más probable. Es medir, en cada precio, cuánto se gana si uno tiene razón y cuánto se pierde si se equivoca.
