Club de Inversores

Estados Unidos empieza a intervenir las tasas de interés

Algo importante está empezando a ocurrir en el mercado de bonos de Estados Unidos.

Días atrás, la tasa del Treasury a 30 años superó el 5,3%, alcanzando su máximo desde 2007. Y esto representa un problema cada vez mayor para un país que ya acumula casi US$40 trillions de deuda.

Durante muchos años, Estados Unidos pudo financiarse a tasas extraordinariamente bajas. Pero esa deuda está venciendo y debe ser reemplazada por nueva deuda al 4%, 5% o incluso más.

La dinámica es sencilla: vence deuda barata y entra deuda cara.

El resultado ya empieza a verse en las cuentas públicas. Durante el año fiscal 2025, el Tesoro pagó aproximadamente US$1,22 trillion en intereses brutos sobre su deuda. En los primeros diez meses de 2026, esa cifra ya ronda US$1,17 trillion y, si continúa el ritmo actual, el año podría terminar cerca de US$1,4 trillion solamente en intereses.

Para ponerlo en perspectiva, Estados Unidos gasta alrededor de US$1,7 trillion anuales en Social Security, el mayor programa individual del gobierno federal. La factura de intereses ya se está acercando a ese número.

Y probablemente todavía no hayamos visto todo el impacto. La tasa promedio que paga el stock de deuda sigue siendo inferior a las tasas actuales de mercado. A medida que continúe venciendo deuda vieja y barata, deberá ser refinanciada a tasas mayores.

Así aparece un círculo peligroso:

más intereses → mayor déficit → más deuda → todavía más intereses.

El problema de Japón

A esta situación se suma Japón, uno de los mayores tenedores extranjeros de Treasuries.

La fuerte depreciación del yen llevó recientemente a Estados Unidos y Japón a intervenir para sostener la moneda japonesa. Y esto también tiene una relación directa con el mercado de bonos estadounidense.

Si Japón necesitara vender grandes cantidades de Treasuries para obtener dólares y defender al yen, agregaría oferta precisamente cuando Estados Unidos necesita colocar enormes cantidades de deuda.

El resultado podría ser una presión todavía mayor sobre las tasas de largo plazo.

Por eso Estados Unidos tiene un doble desafío: necesita encontrar compradores para la enorme cantidad de deuda que emite y, al mismo tiempo, evitar que grandes tenedores como Japón se conviertan en vendedores.

El Tesoro empieza a intervenir

En ese contexto ocurrió algo muy significativo esta semana.

Con las tasas largas en máximos de casi dos décadas, el Tesoro anunció que duplicará como mínimo las recompras de bonos de largo plazo.

Hasta ahora podía recomprar hasta US$2.000 millones por operación. A partir de septiembre serán al menos US$4.000 millones.

La explicación oficial habla de mejorar la liquidez del mercado. Pero el efecto es muy sencillo:

el Tesoro está comprando bonos de largo plazo para bajar las tasas de interés de largo plazo.

Y la reacción fue inmediata: cayeron las tasas, cayó el dólar, subieron parcialmente las acciones y, especialmente, subió con fuerza el oro.

El mercado entendió el mensaje: al gobierno estadounidense le preocupan las tasas en estos niveles y no está dispuesto a quedarse mirando si continúan subiendo.

¿Es el comienzo de algo más grande?

Esto todavía no es Quantitative Easing ni Yield Curve Control.

El Tesoro está utilizando sus propios mecanismos de recompra. No estamos hablando todavía de la Reserva Federal creando dinero para comprar bonos.

Pero la pregunta importante es qué ocurrirá si estas intervenciones no alcanzan.

Estados Unidos puede aceptar tasas cada vez mayores y permitir que siga creciendo el costo de refinanciar casi US$40 trillions de deuda.

O puede intervenir cada vez más agresivamente para contenerlas.

En el extremo aparece el Yield Curve Control: la Reserva Federal determina qué nivel máximo de tasas está dispuesta a tolerar y compra la cantidad de bonos necesaria para impedir que el mercado supere ese nivel.

Y ahí aparece una diferencia fundamental.

Para hacerlo, la Fed puede crear dinero para comprar bonos.

Eso ya sería monetización de la deuda.

No estamos ahí todavía. Pero lo ocurrido esta semana puede ser una primera señal: Estados Unidos acaba de demostrar que está dispuesto a intervenir cuando considera que las tasas largas están demasiado altas.

¿Y qué significa para el oro y la plata?

Si Estados Unidos eventualmente decide contener las tasas nominales mientras mantiene grandes déficits fiscales, podría terminar reprimiendo las tasas de interés reales.

Y ese escenario puede ser extraordinariamente favorable para los activos reales.

Commodities. Oro. Plata.

Porque si el mercado empieza a creer que la alternativa frente al problema fiscal es crear dinero para contener las tasas, inevitablemente aparece una pregunta sobre el valor futuro de ese dinero.

Por eso resulta tan interesante que ante el anuncio del Tesoro el dólar haya caído mientras el oro subió con fuerza.

El mercado puede estar empezando a preguntarse algo mucho más importante que el tamaño de estas primeras recompras:

¿qué hará Estados Unidos si el mercado continúa exigiéndole tasas que su situación fiscal no puede tolerar?

Esta semana apareció una primera pista.

Estados Unidos empezó a intervenir.

Y si estas primeras medidas no alcanzan, el próximo paso podría ser mucho más grande.

Si eventualmente ese camino termina en creación monetaria para controlar las tasas de interés, el movimiento alcista del oro, la plata y otros activos reales podría estar recién empezando.

Por: Miguel Boggiano

Cargo: CEO de Club de Inversores

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