Club de Inversores

Atención con esta métrica!

Esta semana un inversor me preguntó cuánto pagaba de dividendos una acción que venía de caer fuerte, y la pregunta me hizo pensar en la importancia que muchas veces le damos al dividend yield, sobre todo cuando vemos un número alto. 

A primera vista parece lógico pensar que una acción que paga 8% es más atractiva que una que paga 3%, pero no necesariamente es así!

Empecemos por lo básico. El dividend yield es simplemente el dividendo anual que paga una empresa dividido el precio de la acción. Si una acción vale 100 dólares y reparte 5 dólares al año, el yield es 5%. Hasta acá todo lógico! El problema aparece cuando el inversor confunde "yield alto" con "buena inversión", porque son dos cosas completamente distintas, y a veces hasta opuestas.

Dividend yield = dividendo / precio de la acción → que el yield suba puede querer decir dos cosas muy distintas. Puede ser que la empresa aumentó el dividendo porque le va bien y tiene caja de sobra. O puede ser que el precio de la acción se derrumbó, y el mismo dividendo que sigue pagando ahora representa un porcentaje mucho mayor de un precio mucho menor. 

Veamos el caso de Dow (DOW), una de las mayores compañías químicas del mundo, que fabrica materiales y productos utilizados como insumos en muchísimas industrias, desde envases y construcción hasta automotriz, electrónica y bienes de consumo.

El caso es interesante porque Dow cayó más de 60% entre abril de 2024 y agosto de 2025. Cuando comenzó su caída, tenía un dividend yield de 5% y en el piso llegó a ser superior al 13%.

O sea mientras el precio se desplomaba, el dividend yield subía con fuerza. El dividendo seguía siendo de USD 0,70 trimestrales (USD 2,80 anualizados), pero al dividirlo por un precio cada vez más bajo, el yield parecía cada vez más atractivo. El problema es que ese número no estaba mostrando una oportunidad necesariamente: estaba reflejando el deterioro que el mercado veía en el negocio.

Y finalmente ese riesgo se materializó. En julio de 2025, en medio de una caída prolongada de la industria química y menores ganancias, Dow recortó el dividendo un 50%, de USD 0,70 a USD 0,35 por trimestre. Hoy eso equivale a USD 1,40 anualizados y, con la acción cerca de USD 30, deja un dividend yield de aproximadamente 4,6%. Es un buen ejemplo de por qué un yield alto no necesariamente es una buena noticia. A veces el mercado simplemente está anticipando que ese dividendo no es sostenible.

Del otro lado aparecen casos como Coca Cola (KO) y Johnson & Johnson (JNJ), dos compañías con negocios maduros, relativamente predecibles y una enorme capacidad de generación de caja. En estos casos, el atractivo no pasa por ofrecer un dividend yield extraordinariamente alto, sino por la consistencia y sostenibilidad del dividendo en el tiempo. De hecho, ambas llevan más de seis décadas consecutivas aumentando sus dividendos. Estas empresas muestran que el dividendo por acción puede seguir creciendo mientras el dividend yield baja.

Así que antes de entusiasmarte con un yield, hay que mirar la consistencia (cuántos años seguidos sostuvo o subió el dividendo sin importar el ciclo) y la salud financiera (caja en relación a la deuda, ROE), entre otros factores.

Y también hay un temita importante, que son los impuestos. Si comprás una acción de EEUU directamente o vía CEDEAR, EEUU retiene un 30% del dividendo en la fuente. Es decir, un yield del 9% se transforma en aproximadamente 6,3%. Por eso, el yield que vemos publicado no necesariamente es el rendimiento que termina llegando al bolsillo.

Pero dicho todo esto, quiero cerrar con lo más importante. El dividendo nunca debería ser la razón principal por la que comprás una acción! Al fin y al cabo, la evaluación debería ser la misma que harías con cualquier otra inversión, o sea entender por qué querés entrar, con qué plazo y qué escenario estás buscando. 

Si es una inversión de largo plazo, mirar el modelo de negocio y sus perspectivas, la valuación en relación con ese crecimiento esperado, los riesgos que estás asumiendo y si estás cómodo con ellos. También mirar la tendencia de fondo y tratar de encontrar un punto de entrada que tenga sentido.

Recordemos que una acción se puede mover en un día lo mismo que te paga de dividendos en todo un año. Entonces, de poco sirve cobrar un yield del 6%, 8% o 10% si después el negocio se deteriora o la acción pierde mucho más que eso. Primero tiene que cerrarte la inversión por sí misma. Si después, además, la compañía paga un buen dividendo, sostenible y creciente, mucho mejor: es un factor adicional a favor. Pero es eso, un extra!

Por: Blas Diaz Saubidet

Cargo: Head of Wealth

Correo: [email protected]